|
Publicación
del miércoles 12 de septiembre de 2001
Washington está paralizada y en total estado
de shock
Luego del ataque al Pentágono ya nada
será como antes
WASHINGTON, 11 de septiembre (Notimex,
France Presse y AP). La población y el gobierno de
Estados Unidos se encuentran en total estado de shock,
después de que ataques contra símbolos de su poder
económico y militar pusieron en entredicho el aura de invencibilidad
nacional.
Los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York
y el Pentágono en Washington dejaron cientos de muertos en
el que es ya uno de los días más negros en la historia
moderna del país, quizá sólo comparable con
la tragedia de Pearl Harbor.
Incendio en el Pentágono, desalojo de la
Casa Blanca y del centro de la capital estadounidense, explosiones
y columnas de humo: Washington se encuentra hoy sumida en un caos
como el de las películas de cine-catástrofe.
Ya nada será como antes, lamentó
un funcionario conmocionado. Es un punto de inflexión
en la historia de Estados Unidos, afirmó, al tiempo
que abandonaba apurado el Departamento de Estado junto con la totalidad
de los empleados del edificio, de ocho pisos, sede de la diplomacia
estadounidense.
Dos explosiones habían retumbado en el
sector algunos minutos antes, en lo que podría haber sido
un atentado con auto-bomba, aunque no se reportaron víctimas.
En el centro de Washington, una enorme columna
de humo negro se elevaba cerca de la Casa Blanca.
La Casa Blanca, el Pentágono y el Departamento
de Estado fueron desalojados menos de una hora después de
los atentados contra las torres del World Trade Center de Nueva
York.
En el Pentágono, una periodista señaló
que dos explosiones sacudieron el inmenso edificio y que el humo
salía desde uno de los muros.
La orden de abandonar el edificio del Departamento
de Estado fue dada por altavoz. El secretario de Estado, Colin Powell,
que dirige el departamento, estaba en Perú, en el marco de
una gira por América Hispana.
La Casa Blanca también fue desalojada por
orden de los servicios secretos, que temían un atentado.
Algunas imágenes mostraron un incendio en un edificio de
la administración vecino a la residencia presidencial.
El capitán Lincoln Liebner, testigo del
accidente, narró que un avión de línea se estrelló
en el segundo piso del edificio del Pentágono, situado cerca
de Washington.
Vi un gran avión llegar rápidamente
y a baja altitud, declaró Liebner. Lo primero
que pensé es que nunca había visto uno (avión
volando) tan bajo, agregó.
Me di cuenta de lo que estaba pasando justo
antes del choque contra el edificio, contó el capitán,
y precisó que escuchó gente gritar en el lugar de
la tragedia.
El Pentágono se encuentra en Virginia,
a un kilómetro del segundo aeropuerto de Washington, el Reagan
National Airport.
Según el capitán Liebner, herido
en la mano mientras estacionaba su automóvil, el avión
de American Airlines primero chocó a un helicóptero
y un camión de bomberos antes de estrellarse contra el edificio.
En el momento de la catástrofe, varios
curiosos se encontraban alrededor del Pentágono, donde había
empezado un incendio tras la explosión, causada más
temprano por una supuesta bomba, de acuerdo con un portavoz.
El Departamento de Defensa comenzó a ser
desalojado después del primer ataque.
Según testigos, unas siete personas resultaron
heridas en las dos explosiones que se registraron dentro del Pentágono,
lo que forzó a las autoridades a ordenar la completa evacuación
del lugar,
Fue una explosión, un incendio. La
gente mantuvo la calma y empezó a ayudarse para tratar de
salir, refirió el coronel Robert Snyder, quien se encontraba
en la planta baja del Pentágono cuando ocurrió la
primera explosión.
Camiones de bomberos trataban de apagar las llamas.
Escuché dos fuertes explosiones,
una grande y una pequeña, afirmó Lisa Burgess,
reportera del diario Star and Stripes, quien añadió
que vio salir humo de una parte del edificio.
El alcalde de Washington, Anthony Williams, decretó
el estado de emergencia en la ciudad por un período indeterminado,
declaró un portavoz de la policía local, Junis Fletcher.
El agente precisó que esto significa la
movilización inmediata de efectivos especiales
de la policía y del cuartel de bomberos.
Estados Unidos parecía estar detenido,
desde los mercados financieros hasta los transportes aéreos,
pasando por las elecciones municipales neoyorquinas.
Las órdenes de desalojo, de cierre de edificios
oficiales y de anulación de eventos se sucedieron en Estados
Unidos, que quedó completamente desorganizado, luego de los
espectaculares atentados.
El centro de Washington estaba desierto, ya que
a comienzos de la tarde la mayoría de los negocios cerraron
y se pidió a los empleados que volvieran a sus casas. Desalojados
todos los centros de poder, uno a uno se fueron anulando los conciertos,
eventos deportivos y conferencias, mientras el país tomaba
conciencia con estupor de la tragedia nacional que tenía
lugar.
El vicepresidente Cheney y la esposa del presidente,
Laura Bush, fueron llevados a un lugar subterráneo seguro
en la Casa Blanca. Líderes del Congreso e integrantes del
gabinete de Bush recibieron también seguridad adicional.
Desde el primer ataque a las Torres Gemelas, equipos
de rescate se lanzaron a las calles de Nueva York, para verse sorprendidos
y superados por lo que estaba por venir.
Las labores de rescate tanto en Washington como
en la Urbe de Hierro continuaban al llegar la noche, y todas las
autoridades consultadas señalaron que el proceso durará
varios días.
Se calcula que decenas o cientos de cuerpos están
atrapados entre los escombros de las Torres Gemelas y el Pentágono.
Es el fin de la inocencia con la que todavía
se vive en Estados Unidos, comentó un periodista estadounidense
a la Radio Pública Nacional.
El Pentágono alberga en Washington la sede
del Ministerio de Defensa estadounidense.
Austero, gris y con 25,000 personas, el Pentágono
fue construido en plena Segunda Guerra mundial y durante mucho tiempo
fue el edificio más grande del mundo. Es tres veces más
amplio que el Empire State Building, y ostenta todavía el
récord del techo más grande con una sola pieza.
Es en el Pentágono, en acuerdo con la Casa
blanca, donde se decide la política de defensa de Estados
Unidos. Allí trabajan los Estados Mayores y están
agrupados los servicios de la Fuerza Aérea, el Ejército,
la Armada y el Cuerpo de Marina. A la cabeza de este imperio de
cemento está un civil, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.
El edificio, pese a ser casi cincuentenario, conserva
todavía muchos secretos en sectores especiales o en sus subsuelos.
Unidades de inteligencia tienen allí sus antenas, y la habitación
donde se reúnen el secretario de Defensa y sus principales
adjuntos durante las reuniones importantes sobre temas críticos
es denominada el tanque.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos envió
cuatro equipos voluntarios, de médicos, enfermeras y otro
personal médico hacia Nueva York. Tres equipos de aproximadamente
35 profesionales especialmente entrenados se dirigían a Washington.
|