Oleada terrorista en Estados Unidos - Diario de Yucatán

Publicación del miércoles 12 de septiembre de 2001

Colapso en las bolsas de todo el mundo

Los inversores se refugian en el oro y el euro, y en EE.UU. el futuro económico se hace más incierto

MADRID, 11 de septiembre (Notimex y France Presse).— Los mercados mundiales recibieron hoy un formidable golpe con los atentados contra las torres del World Trade Center y el Pentágono: las acciones cayeron en picada y el dólar perdió terreno ante otros valores refugio, como el oro y el euro.

Horrorizados por las imágenes que retransmitían en directo las televisoras estadounidenses, los medios financieros del mundo entero tuvieron los mismos reflejos: vender acciones y dólares y comprar oro, considerado todavía un valor refugio en período de agitación.

Los primeros momentos tras conocerse el ataque inicial contra una las Torres Gemelas fueron los peores. Los inversores, convencidos de que las bolsas de todo el mundo se aprestaban a vivir una hecatombe, buscaban deshacerse de sus acciones a cualquier precio.

Las bolsas estadounidenses retrasaron inicialmente su apertura, antes de anunciar que no abrirían. Wall Street no abrió, “como una medida de seguridad mientras se dilucidan los trágicos eventos de hoy. Los mercados de títulos han decidido no abrir”, informó el presidente de la Comisión de Operaciones en Bolsa de EE.UU., Harvey Pitt.

Las principales plazas bursátiles europeas cayeron hoy al cierre por los atentados en Nueva York y Washington, los que dispararon el barril de petróleo a más de 30 dólares, mientras el euro se fortalecía ante el dólar.

El desplome cortó la incipiente recuperación que mostraban a su apertura de hoy los mercados del Viejo Continente tras una semana de fuertes pérdidas.

Francfort, Lisboa, Londres, Madrid, Milán y Zurich comenzaron labores al alza, un panorama contrariado sólo por el comienzo bajista de París, pero tras la ola de atentados cerraron con una pérdida conjunta promedio de 6.54%.

Analistas y operadores españoles apuntaron que el ambiente que se vivió hoy sólo tiene comparación con el experimentado durante la invasión de Kuwait por tropas de Iraq, o la posterior operación “Tormenta del desierto” que encabezó Estados Unidos.

Los bancos españoles también acusaron de inmediato el dramático suceso, y Bilbao Vizcaya Argentaria perdió 3.6%, mientras el Santander Central Hispano dejaba en bolsa un 33.5%.

La Bolsa de Francfort tuvo las pérdidas más fuertes desde el “crash” de octubre de 1989, y el DAX, el índice alemán de acciones de empresas e industrias tradicionales, perdió 396.60 puntos (8.49%).

Las pérdidas perjudicaron más a las empresas del llamado “nuevo mercado”, tecnologías de la información y de las comunicaciones, muchas de ellas estadounidenses y varias de las cuales habían perdido terreno en los últimos meses.

En París, el mercado accionario cayó de forma estrepitosa, 7.39%, lo que situó su principal índice en el nivel de marzo de 1999.

El precio de la onza de oro subió 20 dólares, a 291 dólares, su mayor nivel desde junio 2000.

La Bolsa de Londres, que había sido desalojada poco después de los atentados, continuó sin embargo con sus operaciones y cerró con una caída de 5.72%, ubicándose en 4,746 puntos, su nivel más bajo desde 1987.

En Iberoamérica la reacción fue que el dólar se fue hacia arriba, ante unas monedas locales claramente menos atractivas en caso de caos.

Las bolsas argentina, mexicana, brasileña, peruana, chilena, venezolana y colombiana fueron cerrando una tras otra, en previsión de una jornada de pánico. Todas las bolsas del continente suspendieron operaciones poco después de la apertura, mientras que el dólar se disparó en México y Brasil.

NUEVA YORK, 11 de septiembre (Por Louis Uchitelle, de The New York Times).— La tragedia del World Trade Center canceló todos los pronósticos sobre la economía estadounidense. Y, a su vez, lo que pasa en Estados Unidos inevitablemente afecta las perspectiva mundial.

Hasta hoy, el futuro de la economía, si reviviría o caería en la profunda recesión, dependía de si los despidos inhibían el gasto del consumidor, si la inversión empresarial revivía, y de si la construcción de casas y los precios de las viviendas se mantendrían al alza. Pero ahora los economistas dicen que lo que pase con la economía dependerá de la forma en que el público reaccione a los actos terroristas.

La gran interrogante ahora es si los consumidores podrían dejar de gastar hasta que sepan quién fue el responsable de los ataques y si esto podría volver a suceder.

“La incertidumbre hace que la gente busque información y suspenda su juicio, y pienso que eso afectará la conducta de los compradores”, dijo Richard T. Curtin, director de sondeos al consumidor de la Universidad de Michigan.

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