Oleada terrorista en Estados Unidos - Diario de Yucatán

Publicación del miércoles 12 de septiembre de 2001

Oleada terrorista en Estados Unidos: millares de muertos y crisis mundial

Aviones con numerosos pasajeros, secuestrados por suicidas, chocan contra enormes edificios de Nueva York y Washington

El país cierra todos sus aeropuertos y establece rígido control fronterizo

NUEVA YORK, 11 de septiembre (Por James Barron, de The New York Times).— Una serie de ataques sobre los símbolos por excelencia del poder financiero y militar de Estados Unidos cimbraron hoy a este país, cuando dos aviones se estrellaron contra cada una de las Torres Gemelas en Manhattan y, poco tiempo después, otro más en el Pentágono, en las afueras de Washington.

Un cuarto avión cayó en el sudeste de Pittsburgo.

Las dos torres, de 110 pisos, del World Trade Center se derrumbaron una hora después del impacto, creando una impresionante ola de humo, polvo y escombros ante la atónita mirada de los habitantes de la ciudad y del resto del mundo.

(El World Trade Center albergaba negocios, restaurantes y un hotel Marriot, entre otras oficinas).

Un vocero de la policía de Nueva York indicó que hubo miles de muertos a causa del ataque.

(De acuerdo con versiones de El Universal, La Jornada y Notimex, momentos después del atentado, como informamos en la página 10, la confusión cundió en las fronteras estadounidenses y unas veces se informaba de su cierre, y después se contradecía la información, hasta que el embajador en México, Jeffrey Davidow, aclaró que no se cerraron las fronteras, pero sí dispuso rígidas medidas de seguridad, lo cual hacía más lenta su operación).

El presidente George W. Bush, quien estaba en Sarasota, Florida, al momento de los primeros atentados a las torres, los calificó como un “evidente ataque terrorista contra nuestro país”, y ordenó una investigación a gran escala “para dar con los que cometieron este acto”.

Después, el presidente fue llevado a la Base de la Fuerza Aérea Barksdale en Luisiana, desde donde anunció que su gobierno dio “los pasos necesarios para proteger al pueblo de Estados Unidos. No se equivoquen, Estados Unidos perseguirá y castigará a los responsables de estos cobardes actos”.

Poco después, volaba a la Base de la Fuerza Aérea en Omaha, de donde regresó a Washington.

El vicepresidente Dick Cheney y la esposa del presidente, Laura Bush, quienes estaban en la capital, fueron llevados a un lugar seguro después de que terminó el desalojo del Ala Oeste de la Casa Blanca.

Los aviones que se estrellaron en las torres que alojan al World Trade Center ocasionaron enormes, llameantes agujeros en los pisos superiores poco después de las nueve de la mañana, y no tardaron en derrumbarse ambas en medio de una impresionante ola de vidrios, metales, polvo y humo.

Horas después caía también otro de los edificios que forman el complejo del World Trade Center, una estructura de 47 pisos que se incendió con los restos de las torres gemelas.

El avión que se estrelló en las instalaciones del Pentágono, frente al río Potomac, se impactó en la parte exterior del complejo hasta detenerse en el patio central después de hacer un surco.

“No veía algo así desde el ataque a Pearl Harbor”, manifestó el almirante Robert J. Natter, comandante a cargo de la flota en el Atlántico, quien ordenó un vuelo de reconocimiento de aviones de combate con destructores de misiles a Nueva York y Washington, así como el envío de naves anfibias con infantes de marina entrenados para ayudar a los equipos de seguridad y médicos en la atención a heridos.

Funcionarios responsables de armar el complicado rompecabezas de esta oleada de destrucción explicaron que cuatro aviones comerciales fueron secuestrados y usados en los atentados.

El vuelo 11 de American Airlines, un Boeing 767 que salió de Boston, se estrelló primero en una de las torres del World Trade Center. A éste le siguió, 20 minutos después, una nave de la United Airlines, el vuelo 75, también un Boeing 767, que cubría la ruta de Boston a Los Angeles.

El vuelo 77 de American Airlines, un Boeing 757 que despegó del Aeropuerto Internacional Dulles, cerca de Washington, fue el que cayó en el Pentágono, y otro de United —que iba de Newark a San Francisco— se estrelló 128 kilómetros al sureste de Pittsburgo.

El diputado James Moran, de Virginia, opinó en una conferencia de prensa que al parecer el objetivo del avión que se estrelló en Pensilvania era en realidad Campo David. La nave se precipitó a 136 kilómetros de ese lugar.

El impacto del segundo avión, 18 minutos después del primero, fue captado en todo su dramatismo por la televisión en vivo, ya que en ese momento varias cadenas tenían helicópteros transmitiendo lo ocurrido.

Varios testigos manifestaron que habían visto varios cuerpos caer de las torres gemelas, así como a personas que, desesperadas, se arrojaron al vacío poco antes de que se derrumbara una de los edificios, en medio de una auténtica oleada de humo, polvo y es combros; el otro edificio cayó media hora después.

Todavía no se cuenta con un número aproximado de víctimas del World Trade Center, que se convirtió en el primer objetivo justo cuando apenas comenzaban a cobrar vida sus cientos de oficinas. Durante la hora que transcurrió entre los dos impactos, que convirtieron en historia a los dos edificios, construidos hace 25 años, equipos de bomberos, paramédicos y policías lucharon con desesperación para rescatar a los que sobrevivieron al atentado.

Wall Street cerró sus actividades poco después de los choques en el World Trade Center, y el alcalde Rudy Giuliani, cuyas oficinas principales se encuentran en uno de los edificios cercanos a las Torres Gemelas, ordenó el inmediato desalojo de la parte baja de Manhattan. Además, las elecciones para alcalde y otros puestos de la ciudad que apenas habían comenzado quedaron canceladas. Todos los puentes, túneles y accesos a Manhattan se cerraron, y únicamente se permitió el paso de los vehículos de emergencia.

La Estación Pennsylvania, una de las más concurridas por ser vía de acceso a los trenes de Amtrak que van al noreste y a Long Island y Nueva Jersey, se cerró durante algunas horas y se reabrió parcialmente a las dos de la tarde, con servicios únicamente a Long Island. La Gran Terminal Central también cerró sus puertas, para reabrir horas más tarde con servicios restringidos.

Algunas líneas del Metro suspendieron su servicio por problemas de electricidad, aunque esto se resolvió antes del anochecer.

En Washington, las autoridades ordenaron a los empleados que regresaran a sus casas, al mismo tiempo que el Ala Oeste de la Casa Blanca comenzaba a ser desalojada, y se ordenaba el cierre de dos calles a la redonda de la residencia oficial. Varios aviones de combate de la Fuerza Aérea sobrevolaron la capital cuando la gente abandonaba los edificios; también se les vio en los alrededores de la ciudad de Nueva York.

American Airlines y United Airlines confirmaron que perdieron dos aviones cada una, y varios testigos indicaron haber visto el logotipo de la doble A que identifica a la primera en la cola del avión que se estrelló primero contra el World Trade Center.

American admitió que hoy perdió dos aviones: el vuelo 11, un Boeing 767 que cubría la ruta de Boston a Los Angeles con 81 pasajeros, nueve azafatas y dos pilotos, y el vuelo 77, un Boeing 757 que salió del Aeropuerto Internacional de Dulles, cerca de Washington, en ruta a Los Angeles, con 58 pasajeros, cuatro aeromozas y dos pilotos, y que se estrelló contra el Pentágono.

United informó que uno de sus Boeing 767, el vuelo 75, que salió de Boston a las 7:58 a.m. hacia Los Angeles, se estrelló contra una de las torres gemelas. La nave llevaba 56 pasajeros, siete aeromozas y dos pilotos.

Además, envió un equipo a Pittsburgo, Pensilvania, en donde se estrelló el vuelo 93, que cubría la ruta de Newark a San Francisco. Esta última nave llevaba 38 pasajeros, cinco asistentes de vuelo y dos pilotos.

En las calles alrededor del World Trade Center, varios testigos describieron con incredu lidad cómo caían las torres, piso por piso, antes de una avalancha de escombros.

En las calles de la parte baja de Manhattan, muchos gritaron al ver acercarse al segundo avión, comentó Mark N. Vamos, quien acababa de salir de la estación del metro en Broadway y Wall Street. “Todos nos quedamos parados, sin saber qué hacer, y de repente, vidrios, ventanas y todo tipo de cosas cayeron sobre nosotros; en ese momento, muchos regresamos a la estación”.

NUEVA YORK, 11 de septiembre (AP y DPA).— Establecer el balance de muertos en la serite de atentados que ocurrió hoy en Estados Unidos tomará varias semanas. Sólo en las cuatro aeronaves que cayeron había 266 personas a bordo y al parecer no hubo sobrevivientes. Las autoridades calcularon el número de muertos y heridos en el Pentágono en aproximadamente un centenar o más, mientras que algunas versiones noticiosas indicaban que las víctimas podrían ascender a 800.

Asimismo, un oficial dijo que se temía que habrían muerto 300 bomberos, que fueron los primeros en llegar al centro de comercio, donde trabajaban unas 50,000 personas, y docenas de policías estaban desaparecidos.

Un miembro de la Guardia Nacional Angelo Otchy, dijo que mientras buscaba a sobrevivientes en el World Trade Center, “tropecé con millares de partes de cadáveres. Encontré a una mujer y ella no podía recordar su nombre. Su rostro estaba cubierto de sangre”.“El número de víctimas va más allá de toda imaginación”, afirmó el alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, visiblemente afectado.

El comisario del servicio de bomberos de Nueva York, Thomas von Essen, habló de al menos “200 compañeros perdidos”.

“No sabemos cómo podremos cubrir esa falta”.

Acerca de la probabilidad de que asciendan a miles las víctimas mortales por los atentados, todavía no se tenían datos concretos.

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