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Publicación
del lunes 1 de octubre de 2001
¿Había un vigésimo piloto suicida?
Un sospechoso fue detenido días antes de los atentados
MIAMI, 30 de septiembre (El País).
íPor qué en el avión que se estrelló
en Pensilvania iban sólo cuatro secuestradores si en todos
los demás iban cinco?
Los investigadores de EE.UU. analizan una posible
teoría: que una causa mayor obligara a un quinto a quedarse
en tierra, y sospechan que se trata de Zacharias Moussaoui, detenido
días antes de los atentados por llevar un visado caducado.
El francés de origen argelino no ocultó
su alegría el 11 se septiembre lanzando vivas en la sala
de televisión de la cárcel mientras se desplomaban
las Torres Gemelas. El sería el piloto suicida número
20. Otros 19 murieron en los cuatro aviones utilizados en los ataques.
La Agencia Federal de Investigaciones de Estados
Unidos (FBI) pronto empezó a atar cabos sueltos que le condujeron
hasta los campos de entrenamiento de Osama Bin Laden. Moussaoui
comenzó a entrenarse en Afganistán en 1995, poco después
de convertirse al integrismo musulmán y transformarse en
un hombre agresivo hasta el punto de que su madre lo echó
de la casa familiar en Narbona, Francia, según declaró
ella misma esta semana.
Durante un tiempo alternó sus estadas en
Afganistán con otras en Londres, Inglaterra. En las mezquitas
de Baker Street se juntó con clérigos que abiertamente
predican la Jihad (guerra santa) contra Occidente. Desde allí
contactó hace año y medio por Internet con la escuela
Norman Aviation de Oklahoma para realizar un curso que costó
6,400 dólares. Empezó a estudiar el 26 de febrero
de este año y luego se fue a la Panam International de Mineápolis.
En esa ciudad lo detuvo la FBI el 17 de agosto ppdo.
Los instructores de Panam habían denunciado
su conducta sospechosa. Moussaoui sólo quería aprender
a hacer maniobras de giro en simuladores de Boeing 747 y 767, pero
no despegues o aterrizajes, y además llevaba demasiado dinero
en efectivo. Después de los atentados, la FBI descubrió
que había estudiado en otras academias de EE.UU. a las que
también asistieron los secuestradores, y hace una semana
le decomisaron manuales de fumigación con productos químicos
y cuchillos como los de los suicidas.
Moussaoui no tuvo problemas en obtener un visado
estadounidense en Paquistán. Cuando la FBI contactó
hace dos semanas con las autoridades de Francia, le informaron que
Moussaoui estaba desde hace años en la lista francesa de
sospechosos de pertenecer a Al-Qaeda, pero no le habían detenido
porque no había cometido ningún delito.
Según la revista Time, su madre declaró
que su hijo se fue a vivir a principios de los 90 a Montpellier
con una prima que le había convertido al extremismo islámico.
En esa ciudad reclutó aparentemente a jóvenes musulmanes
para luchar por el islam en Chechenia y Kosovo.
Desde que está en la cárcel en EE.UU.,
Moussaoui ha adoptado una actitud desafiante y se ha negado a cooperar
en la investigación.
DALLAS, 30 de septiembre (Notimex). En las
últimas dos semanas las autoridades de aviación de
Estados Unidos han comenzado a considerar una serie de nuevos aditamentos
tecnológicos, algunos ya desarrollados y otros en vía
de ser concebidos, para convertirlos en las nuevas armas contra
el terrorismo.
Algunas de esas tecnologías prevén
la emisión de una tarjeta nacional de identificación
con información biométrica y características
tecnológicas infalsificables.
Otra tiene que ver con el uso generalizado del
reconocimiento facial en aeropuertos e instalaciones de seguridad,
de forma que el rostro de cada persona pueda ser analizado por computadora
en una base de datos con información de terroristas y delincuentes.
Una más está en posibilidad de establecer
sistemas de revisión de Rayos X en personas, de esta forma
se observarían los objetos que se portan debajo de la ropa,
metálicos o no. Esta tecnología es aún mejor
a la que se usa para inspeccionar el equipaje en aeropuertos.
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